Feve aseguró ayer que el tren que descarriló en Parres (Arriondas) el pasado 23 de febrero provocando 13 heridos, uno de ellos grave, circulaba «a una velocidad media inferior a la prevista» en el conjunto del trayecto a pesar de que, según el propio director general de la empresa ferroviaria, Amador Robles, en la curva en la que se produjo el siniestro, con una velocidad limitada a 40 kilómetros por hora, el conductor iba a 72.
«No es cierto que el maquinista hiciera el trayecto a mucha más velocidad de la que debía», precisaron fuentes de Feve, que negaron las afirmaciones de fuentes sindicales que aseguraron que, «entre Posada de Llanes y Arriondas, el tren ganó 12 minutos sobre el tiempo previsto y cuatro minutos entre Ribadesella y Arriondas, una salvajada».
Al respecto, Feve puntualizó que, «de la estación inmediatamente anterior a Arriondas, el tren salió con un retraso de cuatro minutos, tal y como refleja la información oficial» y que, además, «se había retrasado un minuto en el recorrido entre Arriondas y Ribadesella».
«No se pudo informar»
Según las mismas fuentes, tampoco hubiese sido posible informar al maquinista -que acaba de ser suspendido por conducción temeraria- de que iba demasiado rápido, ya que «solamente se observó una alarma de velocidad en la curva inmediatamente anterior al accidente». Negaron además que el sistema de control por GPS fuese obligatorio en este tren.
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